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Empowerment & Opportunity for Direct Sales Professionals

Ventas en Piramide

Introducción

Las ventas en pirámide constituyen un fraude. La pirámide es un mecanismo mediante el cual los promotores de supuestas "inversiones" o esquemas de "intercambio" se enriquecen en progresión geométrica mediante los pagos hechos por los reclutas de dichos esquemas. Los esquemas engañosos relacionados han sido descritos en varias jurisdicciones internacionales como "cartas en cadena", "bolas de nieve o avalanchas", "ventas en cadena", "juegos de dinero", "ventas por referencia" y "loterías de inversión".

Las ventas en pirámide constituyen un tema de preocupación para la Federación Mundial de Asociaciones de Ventas Directas (WFDSA) porque los promotores de pirámides y esquemas similares a menudo intentan pasar como negocios legítimos de venta directa. Por consiguiente, los operadores de esquemas piramidales no sólo implican descrédito a la venta directa sino que también confunden la atención de los vendedores directos con menos experiencia a quienes los promotores de pirámides tratan de reclutar. En consecuencia, la WFDSA ha preparado este Documento para definir claramente los esquemas piramidales, describir sus características fraudulentas y diferenciarlos de los negocios éticos de venta directa.

Fundada en 1978, la WFDSA es una organización voluntaria no gubernamental, que representa a la industria de venta directa en el ámbito mundial como una federación de Asociaciones de Ventas Directas nacionales (AVD). Actualmente existen más de 50 AVD representadas en la Federación y en 1997 las ventas minoristas mundiales de sus miembros se estimaron en más de 80.000 millones de dólares (E.U.A.) mediante las actividades de más de 25 millones de vendedores independientes.

La Federación mundial y sus asociaciones nacionales afiliadas siempre han comprendido la necesidad de conducta ética en el mercado y por ello, la WFDSA ha desarrollado Un Código de Conducta mundial para las Ventas Directas que todas las Asociaciones Nacionales han aprobado y aplicado a sus códigos nacionales. Todas las compañías de venta directa, incluso las que se pueden describir como compañías de venta multinivel o por redes, convienen en sujetarse a dichos códigos como condición para afiliarse a una Asociación nacional.

Discusión

Varias legislaturas en todo el mundo han proscrito las ventas en pirámide. La letra de los estatutos, códigos, artículos, actas, reglamentos y demás, varía; pero todos contienen el siguiente concepto principal: Una pirámide es un esquema en el cual un recluta paga (una tarifa de entrada) por la oportunidad de recibir beneficios futuros (dinero o privilegios) que se derivan principalmente de la introducción de participantes adicionales en el esquema realizada por dicho recluta (y/o reclutas subsecuentes), en lugar de derivarse de la venta de productos a consumidores.

Por ello, las recompensas del esquema provienen efectivamente de la adición de nuevos participantes y sus inversiones, no de la venta y distribución de verdaderos productos a personas que realmente los utilizan o consumen. No ocurre un verdadero intercambio de bienes o servicios viables y el esquema esencialmente implica una redistribución interna de riqueza de los nuevos reclutas a los promotores. El esquema no desempeña ninguna función comercial legítima. El único "comercio o intercambio" que se lleva a cabo consiste en la defraudación de los derechos de los participantes y la redistribución de las tarifas de entrada o inversiones de dichos participantes.

Los esquemas piramidales no son comercialmente sostenibles porque presumen esencialmente un flujo interminable de reclutas –todos dispuestos a pagar por entrar al esquema y por ser enriquecidos por reclutas subsecuentes que hacen lo mismo. Cuando la cantidad de reclutas disponibles se convierte en finita, sin embargo, los reclutas sucesivos tienen aritméticamente menos oportunidad de enriquecimiento que los promotores del "esquema". Consecuentemente, dichos esquemas normalmente no duran y quienes entran al final casi no tienen ninguna oportunidad de recobrar su tarifa de entrada y mucho menos de beneficiarse del esquema.

Las primeras pirámides se identificaron fácilmente y se proscribieron exitosamente por su falta de productos tangibles. Sin embargo, los esquemas fraudulentos subsecuentes, han intentado decepcionar al público y evitar persecución afirmando que son negocios genuinos que operan un plan de comercialización multinivel ya que "venden" bienes y servicios. La comercialización multinivel es, por supuesto, un medio bien reconocido de compensar a los vendedores directos por la venta de productos a consumidores, incluso participantes del plan, mediante una red de distribuidores independientes.

Una inspección más de cerca de los supuestos "productos" de los esquemas piramidales típicamente revela que no tienen un valor real en el mercado. Esto se debe a que los productos a menudo son "artilugios" como certificados, programas de capacitación o suscripciones a revistas espurios, descuentos ilusorios, tratamientos "milagrosos" altos en costo y bajos en rendimiento y similares. Los reclutas a menudo son obligados a "invertir" en grandes cantidades de dichos productos con ningún prospecto realista de comercializarlos a consumidores reales (ni de devolverlos por crédito). Sus inversiones, sin embargo, generan ingresos sustanciales para el promotor que los incitó a entrar al esquema.

Los siguientes factores diferencian a las pirámides ilícitas de los negocios lícitos de venta directa:

  • Las compañías legítimas de venta directa ofrecen una oportunidad comercial genuina sobre la base de la venta de productos de calidad a consumidores. Dichas compañías ofrecen rutinariamente garantías de satisfacción a los consumidores o derechos de cancelación de forma tal que el consumidor puede devolver el producto para su reemplazo o su reembolso si quedó insatisfecho. Los esquemas piramidales no tienen tal base de productos comercialmente viables.
  • Las compañías legítimas de venta directa desalientan la acumulación de inventario y dan a los participantes que dejan el negocio la oportunidad de devolver a la compañía cualquier mercancía sin usar y en condiciones de venta por un reembolso de no menos del 90% del costo neto del vendedor. En contraste, los esquemas piramidales a menudo alientan o requieren grandes acumulaciones de inventario no reembolsable y los participantes decepcionados del esquema se tienen que quedar con inventario que no pueden vender ni devolver.
  • Las oportunidades legítimas de venta directa pueden iniciarse con un costo mínimo y muy poca o ninguna inversión de inventario. Incluso las modestas tarifas de suscripción pueden ser reembolsables si el nuevo vendedor directo decide no proseguir con la oportunidad. Al contrario de lo anterior, los esquemas de ventas piramidales a menudo requieren altas tarifas de suscripción y/o sustanciales "inversiones" de inventario y ninguna de las dos es reembolsable. Esto se debe a que los operadores de pirámides ganan su dinero de los nuevos reclutas del esquema.
  • Los planes de ventas y comercialización de las compañías verosímiles de venta directa están basados en reconocimiento y recompensa progresivos de los vendedores directos por el desarrollo de clientela para el consumo de los productos de la compañía. El desarrollo y estabilidad del negocio de un vendedor directo depende de consumidores satisfechos y de miembros de las redes de venta directa justamente remunerados. Por otro lado, los esquemas piramidales se ofrecen como planes para "hacerse rico de la noche a la mañana" para inducir a los participantes a comprar posiciones "sólidas" o de "liderazgo". En los esquemas de ventas piramidales no existe una oportunidad de negocios que sea viable a largo plazo.

Posición de la WFDSA

La Federación Mundial de Asociaciones de Ventas Directas deplora los esquemas piramidales fraudulentos y apoya la legislación congruente con los Códigos mundiales que los considera ilícitos. Con esa finalidad, la WFDSA trabajará cooperativamente con los legisladores y autoridades reglamentarias para ayudarles en la formulación de legislación apropiada para distinguir las pirámides de los negocios legítimos de venta directa; prohibir esquemas piramidales y; proteger a los consumidores de oportunidades de venta directa.